El cantautor brasileño Chico Buarque y su colega cubano Silvio Rodríguez grabaron una nueva versión de Sueño con serpientes, una de las composiciones más emblemáticas del repertorio del trovador, cargada de metáforas sobre el bien y el mal.
El reencuentro ocurrió el pasado jueves 7 de abril, cuando Chico aterrizó en una Habana que atraviesa uno de sus momentos más críticos, marcada por apagones y una asfixia económica que el propio músico brasileño no ignoró. «Vino a grabar una canción con nosotros», anunció Silvio en su Instagram, confirmando lo que ya era un rumor a voces en las redes sociales.

La decisión de viajar nació de un impulso ético y artístico. Según relata la crónica de Kaloian Santos Cabrera en Oncubanews sobre su estancia, la chispa se encendió cuando Chico escuchó la versión de «Sueño con serpientes» que grabaron Mercedes Sosa y Milton Nascimento en 1980. En medio de un contexto político hostil hacia la isla, Chico fue determinante: “Voy yo a Cuba. ¿Quieres ir a Cuba, Carol?”, le preguntó a su esposa, la abogada Caroline Proner.
A sus 81 años y con un historial reciente de cirugías, incluyendo una de columna y otra de rodilla, sus hijas temieron por el esfuerzo del viaje. Sin embargo, el autor de «A pesar de você» fue claro y con su habitual ironía, recordó ante sus allegados: “Hay veces que me han gritado en la calle, despectivamente: ‘Chico, vete para Cuba’, por mi forma de pensar… Así que les hice caso”.
Más allá de la música, el viaje tuvo un fuerte componente humanitario. Buarque y Proner llegaron con su equipaje cargado de medicamentos para donar al sistema de salud cubano, un gesto que se suma a las 1,7 toneladas de fármacos que el músico ayudó a gestionar recientemente a través del Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra.
En el estudio: «Sueño con serpientes» 2026
La atmósfera en los estudios Ojalá fue de una complicidad absoluta. El arreglo de la nueva versión estuvo a cargo de Jorge Aragón y contó con una nómina de lujo: Niurka González (flauta), Jorge Reyes (contrabajo), Malva Rodríguez (piano) y Oliver Valdés (batería).

«Sueño con serpientes», incluida originalmente en el álbum Días y flores (1975), es una obra que Silvio escribió de un tirón tras despertar de una pesadilla. Es una alegoría sobre la lucha contra los vicios y las fuerzas opresoras. Chico, quien ya la había adaptado al portugués años atrás integrando en el inicio la declamación de un fragmento del poema Los que luchan, del dramaturgo alemán Bertolt Brecht.

El diálogo en el aeropuerto, rescatado por el cronista Santos, resume la esencia de esta amistad que nació en 1978, cuando Chico fue jurado de Casa de las Américas: — “¿Ya grabamos hoy?”, preguntó Chico con ansiedad juvenil apenas bajó del avión. — “Hoy ensayamos nosotros. Tú descansa… y mañana arrancamos”, respondió Silvio. — “¿Me ves bien, no? Estoy flaco… con barriga”, bromeó el brasileño. — “Barrigiña”, remató el trovador cubano entre risas.
Treinta y cuatro años después
La última vez que Chico Buarque estuvo en Cuba fue en 1992. Su regreso cierra un paréntesis de décadas, pero no de silencio creativo. La imagen de ambos caminando por el Malecón, con el mar de fondo, se volvió viral instantáneamente, despertando el anhelo de miles de seguidores que sueñan con ver a ambos en un escenario brasileño próximamente.
Este encuentro no solo refuerza los lazos artísticos entre dos de los pilares de la canción latinoamericana, sino que se erige como un puente de afecto en tiempos de crisis. Como bien dijo Silvio Rodríguez al recibir a su amigo: “Ese es Chico: de acción. Es su manera. Un gesto para nuestro pueblo en un momento muy complejo”.



