Ha grabado con el Chango Spasiuk, Luis Salinas, Dino Saluzzi y José María Saluzzi y ha compartido escenarios con Micaela Chauque, Los Nocheros, Carla Nieto, la Orquesta Sinfónica Juvenil de Salta, y ha participado en los festivales más importantes de la región y el país.

De hecho, Nicolás Cau consolidó su carrera solista tras ser galardonado con el premio Consagración en la Serenata a Cafayate en 2011, llegando luego al Festival Nacional de Folklore de Cosquín en 2012 y 2014. Trabajó con figuras de la talla de Jorge Rojas, quien produjo su primer álbum, «Apenitas cantor».
Su más reciente trabajo discográfico es «El Naranjo» (2026), grabado en Madrid, en el estudio de Néstor Díaz, quien fue productor y músico en el álbum. Y con quien compartirá el escenario del Cafe del Tiempo, este domingo, para presentar algunos de los temas del disco.
Desde su casa en Rosario de la Frontera, Nicolás contó sobre el origen de este proyecto y su búsqueda interpretativa. Justamente, El Naranjo es un paraje, a pocos kilómetros de esa ciudad del sur salteño, que tiene un especial sentido para el músico.
Comencemos por el título del trabajo. ¿Por qué El Naranjo?
Tiene su historia. El disco iba a tener ocho temas, pero un día el productor se levantó con ganas de hacer una vidala, esa es la introducción del disco. Y esa vidala tiene mucho viento, tiene tierra, tiene árbol, tiene pájaros. Y justo cuando escuché esa canción que me mandó Néstor, yo estaba en El Naranjo; el tiempo se había nublado y empezó a correr exactamente el mismo viento que sonaba en la grabación. En ese momento le dije: «La vidala se va a llamar ‘El Naranjo'». Y después decidimos que ese fuera también el título del álbum.
Remite a un lugar concreto…
Sí, totalmente. Y también a la memoria y a la nostalgia… es un lugar muy especial para mí.

¿Cómo surgió el contacto con Néstor Díaz?
A Néstor lo conozco porque tuve la suerte de grabar un disco con Dino Saluzzi, y él viajó desde Madrid a grabarlo, porque es el técnico de sonido de Dino. Es un trabajo hermoso que hicimos con Dino y que saldrá en su momento. Y cuando estábamos despidiéndonos, nos dijimos: «Tenemos que hacer algo juntos». Tiempo después, me llamó desde España y me dijo: «Estoy armando cositas para que vos cantes»…
¿Qué grabaron con Saluzzi?
Con Dino grabamos un disco de folclore tradicional, pero, claro, con su estilo inconfundible. Quedó tremendo, y pronto saldrá a la luz.
Mencionás a músicos extraordinarios como Dino Saluzzi o el mismo Néstor Díaz. ¿Cómo vivís esos encuentros?
Y son… la verdad, inolvidables. Me los voy a llevar en mi memoria para siempre. Cuando tenía la oportunidad de estar con ellos, me preguntaba si iba a estar a la altura de semejantes monstruos, ¿no? Por suerte me fue muy bien, he aprendido muchísimo y sigo aprendiendo. Fue una experiencia tremenda.
Volviendo a «El Naranjo», ¿cómo fue el criterio para elegir las canciones?
La selección de temas la hicimos entre los dos, aunque te diría que más Néstor que yo. Te cuento. Yo quería grabar otros temas, pero él me explicaba por qué había elegido estas canciones que están en el disco. Y tenía mucha, mucha razón. Hoy escucho el disco y llego a emocionarme, y eso no te suele pasar seguido. Así que estamos muy contentos…
Esa emoción se transmite al escuchar tus interpretaciones. «Zamba de Argamonte» o «Zamba del arribeño» o «Sur» ganan presencia nuevamente en tu voz. ¿Qué sentís al abordar ese repertorio?
Emoción, es un disco que transmite mucha emoción. Todo el tiempo fue emoción, todo el tiempo fue amor. Se grabó con mucho amor el disco. Y me sorprendí cuando escuché ya todo grabado, y no suele pasar eso…
Para concretarlo, tuviste que viajar a España.
Sí, viajé a Madrid y allá hicimos toda la grabación con Néstor y con músicos radicados en España.
Grabaron «Vuelvo al Sur». ¿Ya habías cantado tango?
No, nunca había cantado tango, pero me animé a ese. Y grabar esas canciones fue todo un desafío, pero creo que estuvimos a la altura y quedamos muy conformes.
En tu página de YouTube se puede ver un documental sobre el disco…

El documental fue una idea de Néstor, y fue maravillosa. Ahí está plasmado todo el trabajo, cómo se hizo, qué es lo que sentíamos mientras lo hacíamos. Cuenta la historia de por qué se llama «El Naranjo» la vidala. Todo lo que tiene que ver Pajarito Sutti en eso. Así que el documental está muy bien hecho, muy bien logrado.
Néstor Díaz y Laura Casariego, su compañera, vienen a Salta, van a actuar los tres…
Sí, estamos recontentos, los vamos a recibir como ellos nos reciben cuando vamos para allá. Este domingo vamos a hacer un espectáculo en el Café del Tiempo, con Néstor vamos a hacer temas del disco, y Laura Casariego va a hacer tango, así que va a ser una noche hermosa. Están todos invitados.
Tras este adelanto, ¿proyectan presentaciones en otros escenarios?
Sí, estamos trabajando en eso. La idea es presentar el disco en teatros y llevarlo a varios lugares.
¿Cómo llegó la música a tu vida?
La música la vengo mamando desde la cuna, porque vengo de familia de músicos. Mi viejo, cantor, mis tíos… Desde muy chico, de niño ya estaba tocando el bombo. Siempre, desde que tengo uso de razón estoy con la música.
En el álbum se destaca tu calidad interpretativa y compartís proyectos con grandes artistas, y esta faceta para muchos es desconocida…
Quizás falta mover un poco más la prensa, pero confío en que, con el lanzamiento de este nuevo disco, llegará el momento de hacerlo, el trabajo está.



Un álbum para habitar
Hace unos meses hicimos la reseña del disco de Nicolás Cau en La Río Va, la llamamos «El Naranjo, cuando el asombro de estar vivos se hace canto«, y en ella hablamos de los muchos convocados por estos dos creadores, Nicolás y Néstor, en esta travesura de jugar muy en serio con la poesía y la música. El Cuchi Leguizamón, Manuel Castilla, Margarita y Quelo Palacios, Jaime Dávalos y Eduardo Falú, Néstor Soria y Juan Falú, Eduardo Mindeguía y el propio Néstor Díaz, Artidorio Cresseri/ Andrés Chazarreta, Pino Solanas y Astor Piazzolla, León Gieco y Luis Gurevich están ahí.
Los músicos que se sumaron a Néstor y Nico se mezclaron con estos creadores para entregarnos versiones cargadas de emoción.
Nico, en la entrevista, se muestra asombrado como los muchos que escuchamos el disco, quizás porque sentimos/ encontramos la misma magia. Y el disco está ahí, para disfrutarla.
Este domingo en Café del Tiempo habremos de participar, desde la proximidad de una mesa, de ese asombro de estar vivos.

