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lunes, marzo 16, 2026

Héctor Alterio, artistas que abrazan con su oficio la memoria y el presente de su tierra

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Actor de inmensa trayectoria en Argentina y España, deja con su partida una obra invaluable. Aquí un mínimo repaso por algunos de los trabajos que lo hermanaron y hermanan con sus dos patrias, la que dejó físicamente en el 75 y la que lo acogió desde entonces, cuando, precisamente, tuvo que exiliarse por lo que creaba a través de su oficio.

Héctor Alterio murió este sábado. Y no sólo el mundo del espectáculo, la cultura y el arte se conduele, hace una pausa… piensa y, a la vez –esto es algo muy especial que ocurre cuando alguien tan hermoso se va-, celebra esa vida plena de talento, magia y compromiso. También lo hacen millones en el mundo mundo; millones que se emocionaron, aprendieron y comprendieron cómo viene la mano por el trabajo de laburantes como Héctor que nos legaron esas imágenes en movimiento que comunican historias.

Sí, compromiso, porque Alterio era de otra época o -para ser más claros- participaba de los valores y se hacía cargo de las demandas que la solidaridad dictaba en otras épocas y reclama a viva voz en las actuales, tan carentes de pasión, de empatía –entonces se decía amor- por las personas que en ese mundo y en este caminaban y caminan.

Los 20 y los 70

25 años vivió en el siglo 21, ese hombre que en el milenio pasado hizo valiosas contribuciones desde su oficio a la construcción de la memoria de un país con, por ejemplo, su tremendo teniente coronel Zavala que daba cuenta de la intervención sangrienta del Tte. Cnel. Héctor Benigno Varela en el sur del país en los 20. La Patagonia rebelde tituló Héctor Olivera ese filme del 74, basado en las investigaciones de Osvaldo Bayer publicadas en el libro Los vengadores de la Patagonia trágica sobre los asesinatos de obreros perpetrados por el Estado argentino. Y que recién pudo verse en Argentina en el 84, cuando concluyó la dictadura.

Y también dio testimonio de un presente doloroso, cuando recién se recuperada la democracia en el país y en el 85 se estrena La historia oficial, de Luis Puenzo. Junto a Norma Aleandro, otra trabajadora comprometida y embarcada en ese amor colectivo que abraza a su país, y con la que se reencontraría en el 2001, en El hijo de la novia, de Juan José Campanella.

Pero volvamos a Héctor y al retorno de la democracia.

Alterio tuvo en ese tiempo –como muchos artistas; actores y actrices, entre ellos- un privilegio muy extraño: fue muy popular y a la vez comunicador/ protagonista (no encuentro otras palabras) de momentos oscuros y de muerte. El mismo se había exiliado en España en el 75 por amenazas de la Triple A. Y ya en el 74 había iluminado y conmovido en La tregua, película de un joven Sergio Renán sobre el libro del mismo nombre de Mario Benedetti.

Decíamos era popular y lo fue más con el retorno de la democracia; de hecho, las dos películas que lo tenían como protagonista se veían de forma masiva casi simultáneamente, y la de Puenzo llegó a ganar un Oscar en el 86.

Un dato más. En España filmó en el 79 El crimen de Cuenca, de Pilar Miró. Basada en una historia real de principios de siglo, fue “secuestrada” más de un año por su contenido y recién pudo estrenarse en 1981 en ese país. Alterio tenía el rol de un juez que condena a dos pastores por un asesinato inexistente.

En el 84 interpretó el papel de Adolfo O’Gorman, padre de Camila O’Gorman, en el film de María Luisa Bemberg Camila, protagonizado por Susú Pecoraro e Imanol Arias y que ficcionalizaba un episodio histórico ocurrido a mediados del siglo 19, cuando Juan Manuel de Rosas gobernaba Buenos Aires.

«Era una persona inmensa»

Tango feroz: la leyenda de Tanguito (1993), Caballos salvajes (1995), Cenizas del paraíso (1997), Plata quemada (2000) y Kamchatka (2002), todas películas de Marcelo Piñeyro, lo tuvieron también en los roles protagónicos.

Y, justamente, entre quienes lo recordaron con admiración está ese hombre de cine. “Por un lado, tristeza, porque no voy a volver a ver a mi maestro y, por otro, sé que fue un hombre que tuvo una vida muy plena”, resaltó Piñeyro en diálogo con TN.

Marcelo Piñeyro y Héctor Alterio, en el rodaje de «Caballos salvajes».

El director y productor destacó la trayectoria de Alterio: “Fue uno de los actores de habla hispana que participó en más películas nominadas al Oscar y construyó una carrera enorme tanto en España como en la Argentina”.

“Era una persona inmensa. Quienes tuvimos el privilegio de conocerlo y trabajar con él, no solo recibíamos un aporte invaluable para las películas, sino que además nos enriquecía intelectualmente”, señaló.

 “Vivía en el escenario, se rejuvenecía. Le brotaba vida por todos lados. Era de esos artistas para quienes la perfección era la vida misma, y allí lo daba todo”, dijo sobre el actor.

En «El hijo de la novia», Alterio junto a Ricardo Darín y Norma Aleandro.

Río va

Cuando escribía unas palabras para publicar en La Río Va una entrevista a Marcelo Piñeyro que hice para El Tribuno hace cerca de un año y medio –había venido a la Semana de Cine en Salta-, llegó la noticia de la muerte de Héctor Alterio.

Y empecé a darle vueltas a la idea de hacer una nota sobre el actor fallecido a los 96 años y fue inevitable el encuentro con Piñeyro. Quizá porque fue una de las voces más requeridas estos días para que hablara del enorme actor que partió. De allí la cita de su palabra arriba, y también porque el artículo en cuestión tiene en el título la palabra “democracia”.

Ocurre que hay artistas que abrazan con su arte y oficio la memoria y el presente de una tierra que les debe a ellos parte de su alma e identidad, de la que también se alimentan.

La historia oficial, Tango feroz, Kamchatka están en ese juego, y Héctor Alterio y Marcelo Piñeyro, en él.

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