Jorge Fandermole es una referencia ineludible a la hora de pensar la música popular del continente de los 80 para acá.
Compositor de varios de los temas emblema de la Trova Rosarina, que cantaran Juan Carlos Baglietto, Silvina Garré. Compañero de experiencias de estos y otros rosarinos fundamentales en el renacimiento del rock nacional, cuando la dictadura se retiraba, con temas como “Río marrón”, “Era en abril”, “El tempano”, “Canción del pinar”, y uno puede seguir por un rato buscando en la memoria de aquellos años y de aquella música y encontrándose también con Fabián Gallardo, Fito Páez, Rubén Goldin, Lalo de los Santos, Adrián Abonizio.
De hecho, con estos tres últimos, Fandermole forma Rosarinos, una banda que giró por el país y grabó un disco. Ninguno de los cuatro tenía un contrato con algún sello; de modo que solo giraron, llevando ese aire fresco y ese tiempo del Paraná a todo el país. Hay mucho camino recorrido desde su Pueblo Andino natal y su llegada a Rosario hasta estos días.
Y Fandermole dio más páginas que son ahora de todos. “Sueñero”, “Oración del remanso”, tema con decenas de versiones de grandes intérpretes, entre ellas las enormes Liliana Herrero y Mercedes Sosa; Silvia Pérez Cruz con Juan Falú hicieron una de las últimas el año pasado. Y la cantaron en Salta.
Uno ama la música por creadores como Jorge Fandermole.
El cantautor actúa este domingo, a las 21, en el Teatro de la Usina Cultural. Con su guitarra y junto a Fernando Silva, en chelo y bajo, trae su último disco, Tiempo y lugar (Shagrada Medra, 2025), y lo presenta. Hasta ahora, Fander (2014) había sido su última placa. Comenzamos hablando de ese largo impasse…
¿Volvés a grabar después de algún tiempo?
En esto a lo que uno se dedica, dejar pasar más de diez años es por lo menos imprudente, pero bueno, son tiempos… Yo no estoy sujeto a compromisos con sellos discográficos y los discos que han salido últimos han sido producciones mías, editados por Shagrada Medra, un sello independiente, que dirigen Carlos Aguirre y Luis Barbiero, dos músicos paranaenses. Ese no compromiso, esa no necesidad de sacar un disco cada dos años hizo que me retrasara mucho. Y, por otro lado, bueno, en el medio no es que no pasó nada, sino que yo seguí trabajando, seguí con mi labor docente, seguí subiéndome a los escenarios, preparando cosas, seguí trabajando en grupo, solo, en dúo, en fin. Fueron años productivos, solo que no tenía material editado… Tenía carpetas comenzadas con bocetos grabados desde el 2020, 2021. De modo que hice una selección, y quedaron cosas afuera.
Una suerte de antología de estos años…
Es una recopilación de material que fue compuesto entre el 2014, que fue el último disco, y algunos son temas relativamente nuevos. Otros son temas que ya tienen 10 años, pero que yo los venía cantando, y que no estaban editados. Eso es un poco el carácter del disco.
Se llama Tiempo y Lugar.
Y es el título de una de las canciones, no tuve una mejor idea para titular el conjunto de canciones. Esa canción, en particular, me resulta la más significativa del disco y es una preferencia estrictamente personal, totalmente arbitraria, ¿no? Hay canciones de diversas especies. Hay canciones que son muy folclóricas. Hay otras que son de géneros más urbanos, igual que los discos anteriores y que reflejan un poco la influencia que he tenido, que ha sido muy diversa.
¿Qué ritmos comenzaste haciendo?
Empecé haciendo música y estudiando música, cantando folclore y fue lo que más me influyó y me interesó todo ese cancionero argentino y latinoamericano. Pero también el rock y el pop, en menor medida, tienen un cierto carácter que me parece que sirven para determinadas temáticas.
El disco me remite a un universo creativo que es muy particular en vos. El río, la correntada, los sonidos de la naturaleza. Y por ahí aparece la diuca, como ese canto que anticipa lo que va a venir…
La diuca está tomada en un momento de “La lección de la diuca”, un poema que conocí recitado por su autor, Edgar Morisoli, en un video en internet. Es una especie de narrativa poética acerca de una discusión que tiene con un amigo en relación a cuál sería esa capacidad que tiene ese pajarito de la llanura para anticiparse apenas instantes antes de la salida del primer rayo de sol. Y un poco la resolución del asunto es que el amigo, cuenta el poeta, finalmente le dice que el pájaro no es que canta antes de que amanezca, sino que canta para que amanezca. Esa es la resolución poética de ese texto de Morisoli, de La Pampa y fallecido en el 2020. Y utilicé eso, pero después supe que había otra canción que se llamaba de la misma manera, de modo que finalmente la canción quedó como “Tiempo y lugar”. Y tiene que ver con esas dos categorías pre-relativistas que tenemos respecto de los espacios que ocupamos y el tiempo que gastamos en hacer las cosas. Nuestro mundo interno funciona de ese modo. Tiempo y lugar son esas categorías en que nos situamos y en que vivimos nuestras experiencias. Y, por otro lado, son este espacio de todo nuestro planeta y este tiempo de la historia en que se verifica una de las mayores crisis de la humanidad. Por eso esa canción me resulta especialmente significativa…
«Tiempo y lugar son esas categorías en que nos situamos y en que vivimos nuestras experiencias. Y, por otro lado, son este espacio de todo nuestro planeta y este tiempo de la historia en que se verifica una de las mayores crisis de la humanidad».
La irrupción de Baglietto cambió la música popular del país, esos discos con toda la información, con fotos de chicos de pelo largo, barba, y entre ellos vos. Uno te conoce desde entonces por tu música y tus letras, ¿publicaste alguna vez poesía?
La verdad que nunca. En algún momento me pidieron una participación, pero estamos hablando de algo ocasional, muy lejano, no recuerdo qué era, pero no, no. Tengo cosas, mucho borrador escrito… En todo caso, soy bastante lector de poesía, pero nunca se me dio por editar. Porque tengo mucho respeto por esas formas que no manejo, que son tan diferentes, tan diversas, y que van evolucionando tanto. Las letras de las canciones tienen otro tipo de sujeción, porque están mediadas por el carácter de lo musical, de las medidas, de la rítmica; están ancladas generalmente en una melodía, que tienen una tradición, en fin, son otras cosas las letras.
¿Y de dónde viene esa poesía en tus letras?
Yo tengo, en todo caso, una cierta lealtad a las influencias que he tenido del cancionero, que han sido referencias mías. Todo ese enorme, inabarcable cancionero folclórico de diferentes regiones argentinas, de diferentes lugares de América, particularmente de todo lo que es en español, porque no manejo otras lenguas, otro idioma. Me he quedado pensando también, como dice un amigo mío, que podría considerarse la canción como un tercer lenguaje autónomo, que no es meramente el lenguaje verbal en su forma poética, sino que, por esas particularidades que se dan de potenciación entre la música y la letra, funciona como un tercer lenguaje. Y es bastante pertinente, si se lo piensa. No siempre las relaciones música-letra son tan afortunadas, por eso lo del tercer lenguaje.
¿Los cantautores piensan en la música mientras escriben?, ¿esa relación está?
Sí, lo que sí pasa también, y es muy evidente en todo el historial del cancionero, es que la experiencia dice que uno arranca por cualquier lado. Primero que las asociaciones son muy afortunadas cuando uno ve letras y música de diferentes autores y compositores, con unos repertorios maravillosos, y al mismo tiempo sabemos, porque hemos intercambiado figuritas, que se puede comenzar desde cualquier lugar. Y seguir de forma simultánea el desarrollo de la letra y la música, por lo menos a mí, el cerebro no me da. Esa aparición simultánea de las dos ideas, de lo verbal y lo musical, a veces pasa, pero cuesta mucho sostenerlo. En general después empieza uno a secuenciar y pensar y negociar entre un lenguaje y otro, pero pensándolo de manera autónoma y viendo de qué manera van cuadrando. Sería fantástico poder desarrollar los dos lenguajes al mismo tiempo, desde el principio hasta el fin, pero eso no me parece que sea muy frecuente. Alguno lo conseguirá seguramente, no es mi caso.
Tus canciones han sido cantadas por muchos intérpretes. “Oración del remanso” es un clásico, y también “Río marrón” de los 80, y allí están tu geografía, tu río, tu gente…
Porque ese lugar es mío… me ha tocado siempre ser un ribereño, porque nací a la vera de un río, en mi pueblo viví toda mi infancia, y cuando me mudé me instalé a la vera de otro río, donde desembocaba el primero, mi río de origen. Entonces siempre esa fluvialidad me parece que incide sobre las expresiones, sobre el modo de ver las cosas. Hay una cuestión climática vinculada a los ríos, hay una idiosincrasia fluvial, porque la gente del río, la que trabaja en el río, la que vive del río, es de cierta manera, como es de cierta manera la gente de la sierra, de la montaña. Me parece que cada uno tiene su temperamento, y está fuertemente vinculado a ese paisaje que a uno le toca transitar. Y, además, hay una abundante tradición musical vinculada al río. Acá costó mucho que llegara el chamamé, porque el chamamé siempre se quedaba como música medio más al norte de Santa Fe, y siempre pasaba por Rosario como de paso hacia Buenos Aires, pero ya las canciones litoraleñas y del chamamé como gran género, que abarca los múltiples géneros que uno escucha en esa tradición del noreste… el chamamé, el rasguido doble, en fin, todas esas especies, tienen su pie puesto acá. Y, además, tenemos compositores muy importantes, los uruguayos Aníbal Zampayo, Osiris Rodríguez Castillo, y los nuestros como Ramón Ayala, como todos los chaqueños y correntinos que tienen una producción importantísima. Ese acervo tiene su importancia y está muy vinculada a la cuestión costera, y de ahí uno toma. Nosotros tenemos en Rosario la figura de Chacho Muller con una producción cancionística breve, si se quiere, porque es un compositor que empezó componiendo a los 40 y pico, pero de una trascendencia musical y poética muy influyente. Está en toda la poesía, en todo el cancionero del Chacho Muller la presencia del río… Creo que nosotros hemos mamado mucho de ahí también.
«me ha tocado siempre ser un ribereño, porque nací a la vera de un río, en mi pueblo viví toda mi infancia, y cuando me mudé me instalé a la vera de otro río, donde desembocaba el primero, mi río de origen».
Comenzás tu nuevo disco con una milonga, y te referencian con el folclore, ¿te sentís folclorista?
Siento que, en todo caso, hay una confusión en la cual yo también participo, ¿no?, respecto de qué es folclórico. Porque se le suele llamar folclore a las especies musicales que han tenido un origen no urbano, ¿no? Todo lo que ha sido rural, la milonga que ha venido del campo, todo lo que ha salido de fuera de la ciudad ha sido considerado folclore. Y la ciudad ha condensado, pero uno se preguntaría si el tango, una creación urbana, no forma parte del folclore. Y evidentemente sí, el tango es una cosa muy argentina y reconocida como una creación argentina en cualquier parte del mundo. Entonces eso urbano también es parte del folclore.
Y también habría que preguntarse de qué manera, si no serán parte del folclore argentino, esas formas musicales que vienen de otra parte y que se acriollan acá. El rock llega con una fuerte influencia foránea y desaloja mucho a la música argentina, pero inmediatamente es descolonizada por una parte del lenguaje nacional. Y hay un rock nacional que va mutando, además, y va evolucionando hacia formas donde también aparecen rasgos de la música nuestra. De modo que lo folclórico es bastante difícil de definir, ¿no? Yo tuve una influencia de las especies folclóricas de las regiones de acá, ¿no? Sobre todo, del noroeste primero, un poco de Cuyo, un poco del noreste. Un poco de lo pampeano… Y también de los otros géneros y del tango, fundamentalmente. Mi viejo me enseñaba a cantar tango cuando yo era chico. Entonces, no sé bien qué decirte, no sé bien lo que soy… Esas cuestiones los tenía muy preocupados a los directores artísticos de las discográficas en los 80, acerca de cómo clasificar y en qué parte de la disquería iban a poner los discos. Pero, bueno, en todo caso tenemos que pensar que el disco ya no existe…
Y qué pensás de esa ausencia…
Hay otros intereses en juego, las plataformas son otra cosa, hay que pensar que la música probablemente derive hacia lugares que nosotros no nos imaginamos, porque -en realidad- lo que está derivando a esos lugares que nosotros no nos imaginamos es la civilización misma…
«Esas cuestiones los tenía muy preocupados a los directores artísticos de las discográficas en los 80, acerca de cómo clasificar y en qué parte de la disquería iban a poner los discos«.
¿Estuviste siguiendo los festivales?, ¿Cosquín, por ejemplo?
Vi algunas cosas, no los estuve siguiendo… La verdad que no puedo digerir lo mal que se oye el sonido en televisión en los festivales y, probablemente, esa sea una de las cosas que más me tira a no escucharlo. Porque tengo el recuerdo de haber escuchado Cosquín muy bien con otro tipo de tecnología televisiva en los años 70, por ejemplo. Y ahora me parece que escucho todo muy comprimido, no termino de entender los arreglos instrumentales, me parece que hay una cuestión de compresión, una cuestión técnica, ¿no?, en el modo en que emiten, porque uno no termina de comprender lo que ocurre a nivel instrumental y vocal, está todo muy aplanado. Y cuando sale el conductor aparece sonando clarísimo y perfecto y a mucho mayor volumen, ¿no? Y la verdad que no, me molesta mucho y no puedo escuchar por televisión. He escuchado algo, me interesó ver a un grupo de amigos de acá, de Rosario, los Garupá, que hacen todo el repertorio de Ramón Ayala, eso lo veo… ¿Por qué lo mencionás?
Apuntaba al cierre del festival que se dio con Milo J, un chico de 19 años, ¿lo escuchaste?
He escuchado un poco de Milo J, pero no lo sigo. He escuchado algunas cosas muy bien cantadas, he escuchado cosas cantadas con otro, a dúo, que me han parecido muy hermosas. No lo escuché realmente en Cosquín, de modo que es poco lo que yo te puedo decir al respecto. Sí me parece interesante que alguien muy joven retome, desde su propia cultura generacional, cosas del folclore. Me parece muy afortunados algunos dúos que ha hecho, como con Juan Quintero, por ejemplo, y me parece interesante que tenga una voz de barítono, cuando en el folclore solamente aparecen las voces de los tenores, y las voces agudísimas. Y entonces aparece un pibe con voz de barítono, bueno… Había una época en que teníamos una voz como la de Eduardo Falú, que era una hermosa voz grave dentro de la expresión folclórica, y después ese registro desapareció, me estoy yendo por las ramas… (Risas)
Lo que decías, esta dificultad de catalogar, en una disquería antes, y esta mixtura que se da en este tiempo con artistas emergentes muy jóvenes que prueban estos ritmos…
A mí me parece muy valioso todo lo que se experimente desde lo genuino, desde el corazón mismo del intérprete o del creador. Desconfío un poco, y por ahí es una desconfianza infundada, en aquellos casos en que las decisiones las toma una producción artística. Conozco muchos casos en que las decisiones de las producciones sonoras se toman desde una producción, inclusive antes de que los temas estén terminados de componer. De modo que me parece muy interesante cuando las intenciones y los proyectos salen de la imaginación, del corazón del propio artista, cuando está lo menos condicionado posible por una relación que siempre es conflictiva entre el arte y el mercado. Me parece muy bueno todo aquello que se busque desde la búsqueda genuina, desde un lugar sensible, y que lo haga el propio artista. Y de ninguna manera voy a hacer… no puedo emitir ningún tipo de juicio en relación a las sonoridades, por ejemplo, y a los arreglos, porque me parece que cada época ha ido buscando sus nudos de evolución y sus rupturas…
¿Cómo es eso?
Creo que es muy evidente que todo el género popular, el cancionero popular, es producto de una enorme evolución, donde en algún momento no lo han querido a Piazzolla, y en otro momento no se ha visto bien determinada instrumentación en determinado género, o en determinado estilo, de modo que sobre eso hay muy poco que opinar, porque en el medio son tensiones que van ocurriendo. En todo caso, la tensión más jodida es justamente la que te decía, la que hay entre el arte y el mercado, y un mercado difícil, que está fuertemente influenciado por los algoritmos y los intereses de la plataforma… En fin, ese tipo de cosas son las que más me preocupan, más que ver de qué manera se hace una especie, se presenta una forma artística u otra.
¿Hace cuánto que no venías a Salta, Jorge?
El año pasado estuve en Vaqueros, en La Totora, exactamente. Además, la gente de La Totora es muy amable, muy inquieta, con proyectos…
Va a estar bueno este concierto, porque es un teatro, aquí en la ciudad. ¿Cómo te imaginas este encuentro?
Uno siempre tiene muchas expectativas cuando va a un lugar que no conoce. Vamos, en este caso, con un material nuevo. Uno siempre está en una condición de expectación, y con la esperanza de poder vincularse bien, de superar cualquier cuestión técnica, porque siempre están en el medio esos temas que no son menores. Siempre uno está pensando superar esa cuestión, que tiene que sonar bien, que tiene que tocar bien, y que tiene que cantar bien… En fin, todo lo que tiene que ver con lo expresivo, ¿no? Está la esperanza de que uno pueda dialogar con ese público de la mejor manera, de que lo escuchen, de que está siempre esa duda, a ver qué pasará con este material, con el que se conoce y con el que no se conoce. Voy a hacer las 12 canciones del disco en el mismo orden en el que está presentado en las plataformas.
Venís acompañado…
Voy a estar acompañado por Fernando Silva, que es bajista y violonchelista, que tocó la mayoría de los temas del disco. Vamos a estar a dúo y vamos a complementar el repertorio con canciones de discos anteriores, que ya han dialogado un poco más con el público, que son un poco más conocidas. Uno tiene la esperanza de que todo ahí arriba esté bien y poder conectarse y, si uno está conforme y logra transformarse un poco a través de esos lenguajes, uno está seguro que abajo la van a estar pasando bien.

Este álbum es nuevo y lo estuviste presentando ya, ¿cómo fue la recepción del público?
Hasta ahora hemos tenido muy buenos comentarios, hemos tenido muy buena recepción de los lugares donde lo hemos presentado en vivo, cosa que a nosotros realmente nos pone muy felices. Lo estuvimos presentando en San Luis, en Mendoza, en Paraná, en Entre Ríos, en Córdoba, en Rosario hasta ahora. Ahora vamos a estar en Jujuy (este viernes y sábado), en Salta. Prontamente, vamos a estar en Mar del Plata y en Buenos Aires. Y bueno, lo que viene pasando hasta ahora a nosotros nos satisface mucho. También tratamos de presentar, además del disco, cosas que el año pasado no hayamos estado cantando, las canciones viejas. En fin, uno trata de buscarle la vuelta para que aquello que dialoga, aquello que ya fue escuchado y suena un poco en la sensibilidad de algunos, esté equilibrado con eso que es nuevo. Lo importante del asunto es dejar claro que eso que existe espera ser escuchado. Está también un poco la inquietud respecto de estos nuevos formatos, de qué pasará con la no existencia del material. Del disco físico, con sus librillos, sus letras…
A propósito, ¿traes discos para vender? ¿Los discos se consiguen?
Este disco nuevo no tiene disco físico. Está solamente en las plataformas. Yo intento llevar por ahí discos anteriores, por si alguno lo quiere. Pero no, no, “Tiempo y lugar” no tiene disco físico. Así que uno siempre tiene la duda de cómo funcionará, ¿no? De qué manera caminará…
Entonces, ¿vas a traer discos anteriores? Es casi un ritual que un músico traiga su material y es un tema como el que planteabas recién, tiene que ver con estos tiempos…
Sí, sí. Yo cuando puedo, llevo. Llevo los anteriores, los que fueron producidos por mí, editados por Shagrada Medra. No, los viejos viejos… Y, por supuesto, estamos enormemente agradecidos, porque dependemos de que nos difundan. Así que olvidate del tema del retraso, porque para nada es un problema (alude a la demora en la llamada y los consiguientes pedidos de disculpas de este periodista, antes de iniciar la charla). Para mí es un gusto…








Me causa mucha curiosidad saber qué piensa Fandermole sobre lo que está haciendo Maggie Cullen, quien ganó su primer Gardel con una canción precisamente de él (Canto versos)
Para quienes amamos la música con sensibilidad, esta entrevista es inspiradora y nos invita a acercarnos aún más a la obra de Jorge Fandermole.