Las cineastas argentinas Cecilia Atán y Valeria Pivato regresan a la pantalla grande con La llegada del hijo, su segundo largometraje en dupla, que tuvo su aclamado estreno en el Festival de San Sebastián, compitiendo en la sección New Directors.
La película ganó varios premios, entre ellos el Premio Astor Piazzolla a Mejor Largometraje en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2024. También fue elegida Mejor Película en la segunda edición del BAAR – Festival de Cine Argentino en Barcelona.
Con esta obra, las directoras no solo consolidan su «equipo creativo» tras el éxito de La novia del desierto (presentada en Cannes y San Sebastián 2017), sino que profundizan en los conceptos del mundo femenino, poniendo bajo la lupa el pilar «casi sagrado» de la maternidad incondicional.
Un gran elenco
El desafío dramático encontró eco en su elenco. Maricel Álvarez (conocida por Biutiful), al leer el guion, reconoció el coraje de las directoras para abordar el tema sin «análisis maniqueos». Para Pivato, el objetivo fue que Álvarez «habitara a Sofía y no la interpretara», lo cual logró haciendo volar a su personaje.

El reparto se completa con la presencia de la «maestra de actuación» Cristina Banegas y el joven Angelo Mutti Spinetta, calificado como una revelación. Además, la actriz española Greta Fernández participa en la cinta, dejando una estela muy luminosa en la primera semana de rodaje.
Un retorno lacerante
La película, cuyo guion también es firmado por Atán y Pivato, aborda la tensa y dolorosa relación entre Sofía (Álvarez) y su hijo Alan (Mutti Spinetta). El joven regresa al hogar familiar tras varios años recluido en un centro de menores por un crimen cuyos detalles se revelan gradualmente.

Este reencuentro está marcado por la incomodidad y la distancia, consecuencia de una separación que los ha incapacitado para la comunicación. El drama se desenvuelve en una atmósfera gris donde la madre, Sofía, arrastra en silencio un profundísimo duelo y un secreto. La abuela, interpretada por la siempre brillante Banegas, observa la situación con un pragmatismo que remite al modo en que enfrentó la detención de su nieto.
Cuestionando un mito patriarcal
Si en su debut exploraron la soledad, con «La llegada del hijo», las directoras se proponen llevar al extremo el cuestionamiento de la abnegación maternal. Según Pivato, el desafío era «aportar una posición más nueva» sobre un tema que, en palabras de Atán, ha estado bajo una «mirada hegemónica patriarcal sobre la incondicionalidad de la mujer y la maternidad casi como único destino».

El filme se apoya en el lenguaje cinematográfico para contar «con muy poco algo que tiene un significante bastante más grande», recurriendo a gestos, silencios y acciones precisas para llenar el espacio que la literatura puede permitirse completar con el imaginario.
La llegada del hijo se perfila como una película necesaria que invita al espectador a confrontar las expectativas culturales sobre el vínculo madre-hijo, a través de un drama íntimo, sutil y potentemente interpretado. El público salteño tendrá dos oportunidades para verla, en la Usina.



