En tiempo de vacaciones de invierno, una cita especial espera a salteños y visitantes. Este sábado, a partir de las 21, Mariana Carrizo presenta «Coplas bajo poncho» en el Museo del Instrumento, Vicente López 359. La cantora y coplera vallista y referencia internacional del canto con caja propone un concierto íntimo para acortar distancias y compartir una forma de decir muy profunda y arraigada en los pueblos del NOA.
Tras haber dejado su huella en una intensa gira por México y Guatemala, Mariana regresa a Salta para ofrecer un encuentro lúdico y cómplice, a la vez que profundo y emotivo. Fiel a su estilo, auténtica, irreverente y aguda, la artista recreará un fogón donde el principal condimento será su voz y su caja portadoras de humor, filosas reflexiones y todo el universo de la copla y las canciones que ha trajinado por los escenarios del mundo.
La velada tendrá, además, un tinte celebratorio. “Entre los artistas invitados estará el guitarrista Miguel Rivaynera y otras figuras sorpresa que se sumarán para celebrar, además, el Día de la Amistad en sus diferentes versiones”, anticipa la cantora nacida en San Carlos y que a los ocho años piso por primera vez un escenario, llevando el canto de su raíz.
«Yo digo que ya nací coplera, de chiquitita cantaba, me gustaba cantar y lo que estaba a mi alcance era mi cotidianidad y en esa cotidianidad, en ese día a día, había coplas alrededor», cuenta Mariana en «La mañana de Radio Salta», este jueves.
«Mi abuela, la gente que iba a la casa de mi abuela… del cerro, de Jasimaná, de Pucará bajaban a la casa de mi abuela en Angastaco. Y en las noches después de descargar su burro, porque venían con sus productos para venderlos en los pueblos, en San Carlos, Cafayate, Angastaco… en ese ruedo del fogón sucedían conversaciones, y yo las recibí de manera natural… y eran conversaciones muy profundas», agrega.
Un canto que trasciende fronteras y formatos
Mariana atraviesa un momento de madurez artística y un sólida proyección internacional. El público del continente viene de ser testigo de su arte en su reciente gira por Mesoamérica. Durante semanas, la salteña recorrió tierras mexicanas y guatemaltecas, donde la recepción de su canto con caja fue, como ocurre habitualmente, un encuentro de profunda emoción, alegría y respeto.

Escuchar a Mariana Carrizo con su caja coplera es recibir la memoria de la tierra y a la vez es una experiencia despojada de artificios, que impacta por su belleza, humor y su decir de cosas muy comunes al continente. «En la copla hay un cruce de culturas, y tomó el alma de cada pueblo donde anduvo», dice Mariana en la charla en Radio Salta.
«Hay coplas que están en toda Latinoamérica, en toda el habla hispana también, porque son, nacen, se alimentan de la sabiduría de la vida. No es que la copla está separada, la copla es sabiduría de pueblo y hecha poesía, y cada pueblo le fue dando su cantito», agrega la cantora.
En esos territorios, además, consolidó lazos y se presentó con Lila Downs, sumándola a los cruces memorables que tuvo la vallista con artistas como Leo Genovese, Augusto Bracho, Residente, León Gieco, Gotan Project, Ahyre, Jorge Rojas, Chaqueño Palavecino y muchos otros nombres relevantes de la música.
«Estuve andando casi dos meses, aunque para mí el tiempo cuando con mis coplas andamos cantando por lejanas tierras no se mide en días, sino en los abrazos, los encuentros y en los caminos sembrados», le cuenta Mariana a La Río Va, y agrega: «Andar de aquí para allá, cruzando fronteras, sabiendo y sintiendo que la tierra es una sola».
«En México con las coplas a cuestas —pasando por el Ciudad de México (DF), Xalapa, Veracruz, Michoacán- y el viento nos llevó hasta la hermosa Guatemala», enumera.
«Fue una gira muy especial. De compartir con el pueblo y con grandes artistas como Lila Downs, que eso sí que fue una magia tremenda», dice. «Volví con el corazón pleno de la cultura de aquellos lares y la voz encendida de tanto y para compartir», subraya Mariana Carrizo.
«Nuestra Tierra»
Mariana no solo cruza fronteras geográficas, sino también disciplinares. Su voz está en “Nuestra Tierra”, la película de Lucrecia Martel que recorre festivales por el mundo y que puede verse en Netflix.
La coplera participó acompañando a esta otra salteña en el derrotero del documental por algunas salas de Centroamérica. Con Martel, ambas comparten la urgencia de visibilizar las memorias y las luchas de los pueblos por sus tierras y la continuidad de sus culturas. La película y su propuesta han sido presentadas en espacios de debate, festivales y centros comunitarios, llevando la experiencia de la comunidad indígena Chuschagasta, en Tucucmán, al mundo.
Este sábado
Para el show de este sábado en el Museo del Instrumento, Mariana propone un viaje de ida y vuelta, tanto con el público como con la memoria de las cosas cotidianas que acerca el canto con caja y las canciones compartidas. Será un espacio de comunión lúdica y festiva y ese encuentro definirá el rumbo de la noche. «Suena la caja y la caja es un tambor que produce vibraciones y eso te lleva a un estado emocional… Son muchas cosas que se juntan», dice Mariana.
«Coplas bajo poncho» es la antesala de lo nuevo. Actualmente, la ganadora del Premio Consagración de Cosquín 2004 se encuentra abocada a un nuevo trabajo de estudio. Aunque el proyecto se mantiene bajo hermetismo, seguramente este material discográfico plasmará el sello propio de la salteña, que ha ido madurando en sus viajes y encuentros sin perder el sentido de pertenencia.


