Bajo la curaduría de la Lic. Adriana Martell, el Salón Vitraux, Dean Funes 343, abre sus puertas a «De tormentas y tempestades», exposición de la artista plástica Rosalba Panza. Enmarcada en el Abril Cultural 2026, esta serie de óleos invita al espectador a sumergirse en una narrativa visual donde el clima extremo se convierte en un espejo del mundo interior.
La muestra podrá visitarse hasta este 25 de abril, miércoles de 15 a 17, jueves y viernes, de 17 a 20, y el sábado de 11 a 13 y de 15 a 17.
La obra de Panza no busca la reproducción literal de la naturaleza, sino que habita la frontera difusa entre lo visible y lo sentido, entre la memoria de lo real y la intensidad de lo imaginado. Esta serie nace de la necesidad de capturar lo intenso, lo cambiante y lo imprevisible. Cielos cargados de movimiento, paisajes de emociones profundas y estados de ánimo.
Tormentas que se sienten, tempestades que resuenan en la mente y en el cuerpo. Cada obra es un descubrimiento, en el que la pintura revela lo que la mano y la mirada no siempre anticipan.
La artista
La trayectoria de Rosalba Panza es tan singular como su técnica. Profesora de Matemática y Física con una vasta carrera académica, Panza ha logrado amalgamar la estructura del pensamiento científico con la intuición artística.
Su formación técnica es autodidacta, realizó talleres de pintura con prestigiosos profesores y su capacitación es constante. Y aunque se ha destacado por el uso de materiales poco convencionales —como metal, cemento, madera y cáscaras de huevo de ñandú—, esta serie marca un compromiso absoluto con la pintura figurativa de tendencia realista.
Para la artista, la pintura es un sistema dinámico donde la investigación técnica sirve al concepto, transformando la emoción en algo tangible y habitable.
«De tormentas y tempestades» representa un hito en su producción, centrada hoy casi exclusivamente en el óleo para investigar lo orgánico y lo vivo. Tras haber recorrido salas internacionales, Panza expone en Salta para proponer un puente entre lo real y lo imaginado.
Su trayectoria se define por el movimiento continuo. En la creación como transformación constante, y su potencial reside en esa capacidad de mutar, de arriesgar y de profundizar cada vez más en el territorio pictórico como espacio de pensamiento y experiencia.
Esta exposición es, en definitiva, una invitación a dejarse atravesar por la potencia de una naturaleza que resuena en el cuerpo y la mente, recordándonos que el arte, al igual que la ciencia, es una forma profunda de investigar la realidad y nuestra propia existencia.





